El 10 de diciembre, el alcalde de Irun, Jose Antonio Santano, anunció que ya estaba listo el borrador del presupuesto municipal para el año 2.010, y que sería reducido un 20% o más respecto al del año anterior. No es algo ilógico, teniendo en cuenta la crisis en la que estamos sumidos y el estado de las arcas municipales.
Será un presupuesto orientado a la creación de empleo y a las políticas sociales, algo necesario en una ciudad con casi 5.000 parados, que a pesar de los recortes a destinará 500.000 € más que el año pasado a estos asuntos y otros como la ayuda domiciliaria, las ayudas de emergencia social, los pisos residencia, los servicios a personas mayores o los centros sociales. En contrapartida, las ayudas a colectivos serán reducidas y la peor parte se la llevarán las inversiones (parece que seguiremos un año más con las calles llenas de baches).
Lo descrito anteriormente a grandes rasgos es algo normal y acertado viendo la coyuntura económica del momento. El problema viene cuando entramos en los matices y analizamos algunas partidas. Como ya se ha dicho los mayores recortes se efectuaran en las inversiones, salvo tres excepciones;
1) La rotonda de porcelanas; ya era hora de que arreglasen la entrada de ventas
2) La fase 1 del parque Gain Gainean; que dará por fin un acceso digno a las casas de la calle Prudencia Arbide
3) Remodelación de San Juan; La nueva obra faraónica de Irun
Nadie duda que el actual estado del centro de Irun era lamentable. Hace un par de años (como pasa el tiempo… ) se realizó una consulta a los ciudadanos y se les dejó elegir entre tres soluciones, algunas de ellas bastante descabellada (pasarelas volantes incluida). Al final fue elegida la más lógica de las tres, probablemente la que el ayuntamiento barajaba desde un principio, de ahí lo descabellado de las otras propuestas. Esta propuesta incluye algunos “gastos extra” como un auditorio ovalado y un hotel, y destierra las oficinas municipales al subsuelo, a las que se les dará acceso por una ornamental pérgola. Se podía haber ajustado el presupuesto con unos edificios más funcionales, o simplemente limitando la obra a la imprescindible reordenación de viales y al necesario parking subterráneo, pero se decidió gastar un poco más y ahora lo pagaremos con recortes en otras partidas. Lo peor de todo es que no se recuperará parte de esta inversión hasta 2.011, cuando, si los retrasos no lo impiden, podrán empezar a venderse los garajes del parking subterráneo.
Por otra parte, el Plan E del gobierno, inyectará a las arcas municipales 6,5 millones de Euros para actuaciones necesarias como la reurbanización de la Calle Fuenterrabia, el vial Larreaundi-Arbes o la Ampliación de Mondragón Unibertsitatea. La ampliación de este centro educativo ha suscitado las críticas de algunos sectores, y no es para menos, ya que viendo las carencias del actual sistema educativo público, resulta, cuanto menos, irónico destinar el dinero público a la ampliación de una institución educativa privada. El ayuntamiento se justifica alegando que en las conclusiones del Plan Estratégico Irun 2.020, se considera Mondragón Unibertsitatea “una dotación estratégica” para la ciudad, con ofertas únicas en todo el Estado como el título de “Liderazgo Emprendedor e Innovación” (alguien me puede explicar para que vale este título), y cuyos precios anuales por curso se sitúan entre los 4.000 y 5.500.
Parece que una vez más los aciertos de Santano y su equipo quedan ensombrecidos por sus “desaciertos” (por no utilizar otra palabra más malsonante), y nos encontraremos un año más con una ciudad con el centro y alrededores colapsados y destartalados por las obras, y cuyas calles menos céntricas continuarán llenas de baches y aceras en mal estado, mientras el dinero público se invierte en mejorar instituciones privadas.
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